Distintos códigos y normativas son los que se encargan de regular el mercado de los envases y envoltorios para alimentos. Estas regulaciones están centradas fundamentalmente en preservar las características sensoriales de los alimentos que entran en contacto con los envases. El color, sabor u aroma de los alimentos no debe variar al ponerse en relación con los componentes del film.

Se llama “migración” al proceso por el cual ciertos elementos químicos de los empaques se trasladan hacia los alimentos, y las regulaciones se encargan justamente de que los niveles de migración se mantengan dentro de límites que no signifiquen riesgos para la salud. La normativa vigente del MERCOSUR establece un límite de 50 mg/kg de sustancias en el caso de envases y empaques con capacidad igual o mayor a 250 ml, mientras que para envases y empaques de capacidad inferior a 250 ml el límite es de 8 mg/dm.

En la Argentina, el Código Alimentario Argentino (CAA) establece en la resolución GMC N° 056/92 que: “En la elaboración de envases y equipamientos destinados a entrar en contacto con alimentos, está prohibida la utilización de materiales plásticos procedentes de envases, fragmentos de objetos, plásticos reciclados o ya utilizados, debiendo por lo tanto ser utilizado material virgen de primer uso.” Señalando que: “Esta prohibición no se aplica al material reprocesado en el mismo proceso de transformación que lo originó (scrap) de parte de materiales plásticos no contaminantes ni degradados.”

En este sentido, el film extensible de polietileno aparece hoy como la mejor opción en lo que al envasado de alimentos se refiere, ya que presenta varias ventajas respecto al tradicional film de PVC (Policloruro de Vinilo). La principal de ellas es que el film de polietileno no presenta el mismo grado de toxicidad por migración de componentes químicos que el film de PVC. Carnes, pescados, lácteos, hortalizas, frutas, panificados y platos pre-preparados son los alimentos que comúnmente se envuelven con el film. Así, su función fundamental es la de proteger el producto en su interior desde el momento de su envolvimiento y durante el transporte, el almacenamiento, distribución, exhibición llegando hasta el momento en que es abierto por el consumidor.