La alimenticia es en la actualidad una industria en constante crecimiento y expansión. Las exigencias de la vida moderna y las ocupaciones laborales y profesionales de la mayor parte de la población generan las condiciones para el desarrollo de un mercado alimenticio masivo y diversificado, orientado a un segmento amplio que demanda practicidad y velocidad a la hora de la preparación de las comidas.

El film extensible de polietileno es una opción fundamental en lo que al envasado de alimentos se refiere. La función fundamental que debe cumplir el film es la de proteger el producto en su interior, desde el momento de su envolvimiento y durante el transporte, el almacenamiento, distribución y exhibición, llegando hasta el momento en que es abierto por el consumidor. Carnes, pescados, lácteos, hortalizas, frutas, panificados y platos pre-preparados son los alimentos que comúnmente se envuelven con el film.

Proceso

El film extensible está hecho de polietileno de baja densidad, generado a partir de la polimerización de moléculas de etileno, bajo condiciones de alta presión. El proceso se inicia al colocar gránulos de polietileno en tolvas plásticas/silos de acero inoxidable desde donde son aspirados por bombas de drenaje por vacío y llevados a la tolva de acero inoxidable del extrusor, desde donde, por gravedad, caen en él. Desde allí el proceso continúa sometiendo al polietileno a temperaturas del orden de los 270° C, momento en que el gránulo se funde produciendo una nueva polimerización del material; luego el procedimiento sigue en el pasaje por dos rodillos refrigerantes, desde donde el film pasa a una máquina rebobinadora donde finalmente es enrollado sobre tubos de cartón, previo recorte de los bordes del film. Una vez terminadas, las bobinas son colocadas en pallets de madera y paletizadas perfectamente, colocando sobre el pallet una película de polietileno de 70 micrones de espesor. El film que resulta de este proceso presenta características de suavidad al tacto, claridad, flexibilidad y facilidad para su estiramiento.

Propiedades

Para su aplicación para el envasado de alimentos, el film de polietileno debe cumplir una serie de exigencias:

Debe ser capaz de lidiar con éxito con distintos tipos y formatos de alimentos: los factores de mayor relevancia son el tamaño del producto a envolver, su densidad y la “agresividad” de la superficie exterior, ya que muchos alimentos poseen bordes o aristas que podrían perforar el film.

Debe cumplir también una función de barrera, cuya eficacia se evalúa en relación con el nivel de permeabilidad respecto de distintos gases, tales como el vapor, el dióxido de carbono, el oxígeno y el nitrógeno. La menor permeabilidad del film a un determinado gas es indicador de su grado de barrera al mismo. Los films más comunes ofrecen una función de barrera frente al oxígeno y el dióxido de carbono, mientras que los films más complejos presentan barreras frente a otros tipos de gases.

Debe proteger los alimentos de la acción de la luz y los rayos del sol: muchos alimentos son sensibles a la luz o los rayos ultravioleta (U.V.), motivo por el cual suelen utilizarse films coloreados con tintas de impresión transparentes, films metalizados o de color negro, que proporcionan una mayor cobertura frente a la luz o radiación.

Debe ser resistente a variaciones térmicas: al tratarse de films termoplásticos, formados por cadenas de polímeros que cambian de forma debido a la aplicación de distintas temperaturas, es necesaria la previsión de sus posibles aplicaciones durante el proceso de producción para dar una respuesta anticipada a las mismas. De esta forma, la mayoría de los films extensibles de polietileno está preparada para envolver alimentos destinados a la congelación, la pasteurización (80 a 90 grados centígrados) y la ebullición (100 grados centígrados), y el calentamiento en horno de microondas.